Descripción
Hay días en los que tu cuerpo te pide a gritos un extra de mimo, desconexión y una hidratación intensa que devuelva la elasticidad a tu piel. Este aceite sólido es la excusa perfecta para regalarte ese momento de cuidado corporal que tanto te mereces, transformando tu rutina en una experiencia sensorial única.
Lo que tu piel va a sentir (y agradecer)
Olvídate de los aceites que gotean y lo manchan todo; su textura sólida se transforma en un aceite sedoso y ultra hidratante en cuanto roza el calor de tus manos. Al cundir muchísimo más que un formato líquido tradicional, te permite realizar masajes prolongados y reconfortantes, dejando la piel profundamente nutrida, suave como la seda y con una maravillosa sensación de bienestar.
El cóctel natural que lo hace posible
Cera virgen de abejas: Crea una barrera protectora que sella la hidratación sin taponar los poros.
Aceites esenciales seleccionados: Aportan el aroma perfecto para inducir a la relajación mental y corporal.
Aceites vegetales puros: Nutren las capas más profundas de la piel, devolviéndole su elasticidad natural.
Tu ritual de bienestar en 3 pasos
Paso 1: Desliza una pequeña cantidad de producto entre tus manos para que se funda con el calor corporal.
Paso 2: Extiéndelo sobre la piel limpia mediante movimientos circulares y presiones suaves.
Paso 3: Disfruta del masaje hasta su total absorción, sin necesidad de retirar el exceso.
Tus mejores aliados
Para que los aceites penetren mejor y la piel quede impecable, te recomiendo preparar la zona retirando las células muertas. Utiliza antes el Jabón Exfoliante Corporal Naturnua o, si quieres un extra de luminosidad y lujo, el Exfoliante con Oro de la misma marca.
¿Es para ti?
Es ideal para todo tipo de pieles, especialmente aquellas que buscan un extra de nutrición, elasticidad y suavidad. Utilízalo en tu momento de hidratación corporal, preferiblemente por la noche o tras una ducha relajante.
Truco de experta
Al ser sólido, es perfecto para llevar de viaje sin miedo a que se derrame en la maleta. Si notas los talones o los codos especialmente secos, aplica una capa generosa antes de dormir; notarás la diferencia a la mañana siguiente.


